Sobre Carmen Cervera Tort

Humanista digital, arquitecta de sueños, corresponsal en mundos invisibles.

Nací, un sábado de principios de noviembre de 1981, en Mallorca, isla en la que, contra todo pronóstico, aún resido. Vivo en un paraíso con exceso de asfalto y cemento, que soy incapaz de cambiar por otro. Mi mejor amigo es un gato que tiene el mismo mal genio que yo. Los libros y la música son los fieles compañeros que jamás me han abandonado, gracias a ellos soy lo que soy, la afortunada y orgullosa poseedora de uno de los mayores bienes que ningún ser humano pueda codiciar: Tengo un sueño.

Pertenezco a esa generación que ya empieza a calificarse como perdida, la generación más preparada que ha conocido España y que se enfrenta a un presente incierto, nada halagüeño. La generación sin futuro, dicen muchos. No obstante, no es menos cierto que yo soy un caso perdido que, para colmo, pertenece a la generación perdida. Soy una inconformista que no se conforma con no conformarse, una soñadora que, a pesar de los golpes de la vida y las advertencias de amigos y familiares, ha decidido, una y otra vez, seguir soñando. Al igual que la mayoría de los miembros de mi generación, me siento rechazada por un sistema que se ha demostrado inútil, la diferencia, tal vez, radique en que, sin saber muy bien qué estaba haciendo, yo rechacé a ese mismo sistema antes de que él me diera esquinazo, manteniéndome en la ilusión de que uno, si quiere, puede vivir y realizarse sin necesidad de seguir los caminos establecidos.

El resultado de todo ello es que, a mis 35 años, soy licenciada en Humanidades, periodista renegada, y escritora convencida. Puedo montarme en el carro de la realidad, asumir que hay muy poco futuro para una humanista soñadora y resignarme. Aunque, también, puedo seguir soñando y divertirme convirtiendo esos sueños en palabras. Una vez más, elijo los sueños.